Cuando las temperaturas suben, los hábitos de paseo cambian naturalmente: buscamos rincones sombreados, evitamos las horas más calurosas y nos acordamos de llevar agua para nuestro perro.
Sin embargo, a menudo se olvida un elemento: las almohadillas. Al ser el verdadero punto de contacto entre su perro y el suelo, están especialmente expuestas en verano, cuando el asfalto, los adoquines o la arena pueden alcanzar temperaturas muy elevadas.
No obstante, con algunos gestos sencillos se pueden proteger sus patas y seguir disfrutando de los paseos de verano con total tranquilidad.
¿Por qué las almohadillas de su perro son frágiles en verano?
Las almohadillas desempeñan un papel esencial en el día a día del perro. Amortiguan los impactos, protegen las articulaciones y le permiten desplazarse fácilmente por distintos tipos de superficies.
A pesar de su aparente resistencia, siguen siendo sensibles a las temperaturas extremas. Cuando el sol calienta una carretera o una acera durante varias horas, la temperatura del suelo puede ser muy superior a la del aire.
Bastan unos minutos sobre una superficie abrasadora para provocar una molestia importante o incluso quemaduras.
Además, algunos perros son más sensibles que otros, especialmente los cachorros, los perros mayores, las razas pequeñas o los perros acostumbrados a vivir principalmente en interiores.
Antes del paseo: los buenos hábitos a adoptar
Antes de cada salida veraniega, algunas comprobaciones sencillas pueden evitar lesiones.
Recuerde:
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comprobar la temperatura del suelo con el dorso de la mano durante cinco segundos;
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dar preferencia a los paseos a primera hora de la mañana o al atardecer;
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elegir rutas con más sombra, como parques, bosques o caminos de tierra.
Una regla sencilla: si el suelo está demasiado caliente para su mano, también lo está para las almohadillas de su perro.
Hidratar las almohadillas de su perro para protegerlas
Al igual que nuestra piel, las almohadillas pueden resecarse con el calor, el sol o las superficies abrasivas. En ese caso, pueden perder flexibilidad y volverse más sensibles a pequeñas grietas o irritaciones.
El uso regular de un bálsamo para almohadillas especialmente diseñado para perros puede ayudar a conservar su elasticidad y reforzar su protección natural.
¿Cuál es el mejor momento para aplicarlo? Después del último paseo del día, cuando su perro esté tranquilo y sus patas hayan tenido tiempo de enfriarse.
Los zapatos para perros: una buena solución en determinadas situaciones
Los zapatos protectores no son necesarios para todos los perros, pero pueden ser útiles en determinados entornos especialmente difíciles.
Pueden resultar especialmente interesantes:
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durante paseos largos por la ciudad sobre suelos muy calientes;
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durante las vacaciones en la playa cuando la arena se vuelve abrasadora;
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durante caminatas por terrenos rocosos expuestos al sol.
Si desea utilizarlos, es importante elegir un modelo adecuado y acostumbrar gradualmente a su perro a llevarlos. Hacer algunas pruebas en casa antes del primer paseo permitirá que se sienta más cómodo.
¿Cómo reconocer unas almohadillas dañadas?
Después de un paseo en un día de mucho calor, dedique unos segundos a observar las patas de su perro.
Algunos signos deben alertarle:
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un andar inusual o vacilante;
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almohadillas rojas, calientes o hinchadas;
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grietas, pequeñas heridas o ampollas;
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lamerse excesivamente las patas.
En caso de irritación leve, puede aclarar delicadamente las almohadillas con agua templada y evitar las superficies calientes durante unos días.
Si su perro parece sufrir o las lesiones son importantes, es mejor pedir consejo a su veterinario.
Los buenos gestos para disfrutar de paseos veraniegos con total tranquilidad
Las almohadillas acompañan a su perro en todas sus aventuras. En verano, prestarles un poco más de atención permite preservar su comodidad y seguir disfrutando de los paseos sin riesgo.
Adaptar los horarios de salida, dar preferencia a los suelos menos calientes e incorporar algunos gestos preventivos a su rutina son hábitos sencillos que marcan toda la diferencia.
Porque un buen paseo siempre comienza con un perro que se siente bien en sus patas.

